El #Cannabis no es la puerta de entrada a otras drogas, SENDA

"Definitivamente, la marihuana no es una puerta de entrada a otras drogas. No ocurrió ni en Holanda, ni en Estados Unidos ni ha ocurrido ahora en Uruguay". 

Estas fueron algunas de las declaraciones del nuevo director del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA), el Dr. Patricio Bustos.

La noticia real, no son dichas declaraciones y que están basadas en conclusiones médicas desde ya varios años, si no el momento actual que se realizan, período donde se está debatiendo y discutiendo un Proyecto de Ley que regule el consumo de cannabis, permitiendo el cultivo de 1 planta por domicilio y porte de 2 grs. en vía pública, cabe señalar y destacar que al interpretar correctamente la actual Ley 20.000 (Artículo N°8), ésta permite el cultivo de indeterminado número de plantas para uso personal y próximo en el tiempo, sin necesidad si quiera de tener un permiso del Servicio Agrícola Ganadero (SAG).

Hoy a nivel mundial, el consumo de marihuana no tiene argumentos médicos ni sociales para ser prohibido, por tanto se convirtió en una industria en la que existen muchos intereses por tomar control de ella y por consiguiente de las personas.

Actualmente en Chile, Fundación Daya a través de sus grandes cultivos anuales de marihuana y en conjunto con Laboratorios Knop, trabajan en la realización y estudio de un fitofármaco a base de cannabis, donde se administrará de manera "gratis por un año" a un número de pacientes, para luego, lo más probable, ser comercializado y así competir con fármacos a base de cannabis que ya se venden en farmacias chilenas.

Paralelamente en la Comisión de Salud se discute un Proyecto de Ley, el cual no tiene el apoyo necesario, abordando principalmente el punto de vista medicinal, el cual permitiría autocultivar un determinado número de plantas (1 por domicilio), no respetando el Principio de Lesividad por un lado y permitiendo una cantidad que en ningún caso satisface las necesidades de quienes la cultiven, es allí donde se forma la figura de "lucro y/o colusión" por cuanto se regula (prohibe) producir algo para así poder comercializar lo faltante, condiciones que tampoco ayudan para terminar o disminuir con el tráfico ilícito.

Terminar con el tráfico ilícito de marihuana, depende exclusivamente que el consumidor no compre, así de simple y para que esto ocurra, es deber del Estado a través de leyes entregar las herramientas necesarias para que esto sea posible. Habrán muchos casos donde el consumidor no reúne las condiciones para autocultivar su propio consumo, o bien no desea cultivar pero sí consumir, entonces es el Estado quien debe proveer y comercializar dicha necesidad y cuyas ganancias y utilidades (millones de dólares), sean destinadas en un gran porcentaje a la salud pública y principalmente en la rehabilitación en el consumo de drogas, como ocurre por ejemplo con la ley de cobre para comprar armamento, no entregando así el mercado exclusivamente a privados y mucho menos al narcotráfico, a costa de los derechos y libertades que hoy tienen las personas.

Que la marihuana no sea la puerta de entrada a otras drogas, dejó de ser noticia hace ya varios años...

 

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